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Ya llegó la navidad, 27 de noviembre de 2005. No importa que aún falte un puto mes para el día señalado, eso realmente no importa.
La llegada del frío invernal ha traído consigo el fulgor de unas luces usadas y reusadas año tras año, una y otra vez, y así, con estás, del mismo modo, aparecen también los primeros ápices navideños. Ya empiezan a levantar las películas corrientes por estas fechas, esas que inundan la tarde de mierda en televisión. Dónde, después de un argumento trabajado, se llega a la conclusión de que la navidad no solo son regalos, -¿hay más?- si no también estar con la familia. ¿Se pueden decir tantas gilipolleces en una tarde? Pues sí, al parecer sí. Una misma moraleja, un millón de películas. Lo peor de todo es que ya me estoy oliendo la programación de principios de Enero... J.C. como actor estrella, todo listo, todo preparado para Semana Santa...
Lo dicho, dentro de poco las navidades las celebraremos en pleno verano. Tiene huevos la cosa...
-Radikal- "Yo digo, al diablo con la perfección , evolucionemos...”.