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Así amanecen los días; con el sol.
Me hubiese gustado escribir algo ayer, cualquier gilipollez insubstancial carente de sentido, pero la tarde de ayer fue dura. La cabeza que mi cuello sostiene -la de la izquierda- sufrió lo que hoy llamamos cefalalgia, -jerga que uso yo cotidianamente- o lo que yo llamo en ocasiones, "una sarta de patadas lanzadas a las sienes con puntas de hierro."
Bueno, creo que se me ha entendido. Aprobecho hoy, que me veo con fuerzas, para cambiar la frase de Tyler Durden, -El Zarathustra americano- por una más pura. ¿Cúal?
-Radikal- "¡Matad al infame!"