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Lunes, 16 de enero de 2006


Insomnio

Archivado en: Escritos



En estado de insomnio, el mundo que conoces desaparece. Se evapora lentamente con el movimiento de las olas, dejándote a ti desamparado ante la intemperie que se te viene encima. Tus sentidos se convierten en la ballesta sin la flecha, tus movimientos no entorpecen, simplemente pierden toda su razón. Suave y eterna neblina cubriendo tus ojos, vientos huracanados ahogando tus perniciosas ideas, y la extraña sensación de saberte conocedor de una respuesta al gran Descartes, ni siquiera puedes estar seguro de que existes. Nada parece real, todo se entiende como un producto de la materia que están hechos los sueños, una mezcla proporcionada y perfecta de normalidad ambigua y vehemencia calmada. Cada susurro es un tifón, cada agitación, por mínima, trivial, o natural que pueda ser, se convierte forzosamente en un céfiro de agrietados movimientos. Cuando digo que nada parece real, es que nada parece real. El mero temporal es ya una motivación para un apogeo de incomprensión. ¿Por qué mis ojos no ven más allá de esa áspera niebla? ¿Qué es lo que le ha hecho nacer? ¿De dónde obtiene esta sus primeros vagidos? ¿Es quizás fruto de mi fútil imaginación? No es real. Puedo repetirlo tantas veces como quiera, de tantas formas como pueda, pero la bruma se mantiene intacta e inalcanzable. Para cuando ella desaparece tu mente está en otro lado, lejos de leyes físicas que se arropan, o se hacen arropar, por el palabrerío de la razón. Si despertases en un lecho desconocido, rebuznarías lo incomprensible que el sueño provocaba punzantemente sobre tu agudeza de la realidad. Paradójicamente, sigues allí, y empiezas a notar como las sienes sienten la ira de una espada afilada. Están a punto de estallar y dejar tu cráneo volar libremente por el espacio sideral, a punto de tocar la elemento que nos mantiene en pie, perforarlo lánguidamente, abrasarlo con el fulgor de la muerte, y recogerse a si mismo, procurando que las cenizas vivas no escapen. Y regresas al hoyo del que surgiste, con la idea de que el día se forme de la forma más hermosa, cautivadora, y bella que este pueda hacer posible. Pero no lo hace. Dejando tus entrañas sobre un pozo, descansas fustigado por la ira de tu propio ego. Gustase que tu alma retozase sobre su propia inclinación imperfecta, pero no lo hace.

“Lo peor del más terrible sueño es estar incapacitado, y no poder disfrutarlo.”

-Radikal- “¡Matad al infame!”


Escrito por The End. El 01/16 a las 12:10
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Hola Radikal!

A mí lo del insmonio me pasa muy a menudo, sobre todo los lunes. Quizás por el cambio de horario.

Bueno, te propongo un pequeño concurso de blogs. Si te interesa, en el mío hay un post titulado "5 Extraños hábitos" donde vienen las instrucciones.

Un saludo!


Comentario de Amleth el el 01/16 a las 13:42

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