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¿Oyes eso? ¿Esa lluvia de notas que se desplaza? Son acordes delicados, tocados con martillos, ¿Lo oyes? Es la fuerza de una melodía, de una composición perfectamente imperfecta. ¿Y eso, lo has oído? Es el instrumento irremplazable, es la maravilla por la que no recibimos venganza alguna. No todos la poseemos, y esa es
nuestra gran depresión. El placer de componer con sentimiento es la máxima aspiración musical. No vasta con que se pierde en los resquicios del cargado viento, Debe ser algo más. Algo que te llene espiritualmente. ¿Y si su alcance traspasa las fronteras de tu mente? Entonces pierdes parte de tu vida. En el arte has de dejar parte de tu endocardio más sangriento. Si no, lo tuyo no es arte. No te engañes, eres como el niño que aprende a hablar. Como decía, en el arte has de dejar parte de ego, has de dejarte a ti mismo, autorretratarte, empujarte e incluso violarte. Por ello, quién conoce tu arte te roba la vida. Te quita tu yo más profundo. Sí, una teoría algo narcisista, pero, ¿Acaso tiene importancia eso?
-Radikal- "¡Matad al infame!"
Como escribes, enorabuena
Comentario de Kurt Angle el el 02/16 a las 22:11