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Domingo, 19 de febrero de 2006


Oscuridad y luz

Archivado en: Escritos




La luz de la mañana atravesaba la habitación, se filtraba mansamente por la ventana, tapando suavemente todos los objetos que se aguardaban en ella. La cama, los cuadros y las cortinas. Todo. Incluso al hombre. Este se mantenía agazapado en su mesita de madera, donde trazaba las líneas que componen una persona, una letra y una canción. Buscaba el esbozo perfecto, quería encontrar a la persona, a la letra y a la canción perfecta. Y así llevaba toda la semana, pensando en una sola cosa, encontrarla. En ocasiones creía que retrocedía en sus intentos, pero no le importaba. Buscaba la delicadeza, intentándola plasmar en aquellas hoja blanca. El trazado más duro, el trazado más libre, todo había de probar para encontrar la verdadera y pura perfección.

Hacía, como he dicho, justo una semana que se había dispuesto a encontrarla. La idea le vino una buena mañana, tal como aquella que ahora pasaba, en la que se grabó en su mente una sola idea, una sola palabra. Para hallarla, no le era lícito buscar en la suciedad de las paredes más pordioseras, no le era lícito encontrarla en un ser esclavizado. Aquello hubiese sido demasiado ególatra por su parte, si bien pues aquello era una causa perdida. Pensó, que la forma más humilde de llevar su misión era la de buscar la perfección donde otros ya lo habían intentado, acabando el camino incompleto del resto de los mortales. El hombre, el rey del universo. La letra, máxima expresión del hombre. Y la música, la vida misma. No parecía difícil, no hasta que transcurrieron los días. Las semanas. Los meses. Los años.

El muchacho que rezumaba belleza y juventud jovial, se había ido convirtiendo en un triste señor, un hombre que dedicaba su vida por completo a la búsqueda de la perfección. Ya apenas dormía, y cuando lo hacía despertaba sobresaltado, volviendo a reprender el cometido que seguía desde hacía ya tantos lustros.

Un buen día el anciano murió. Su corazón ya no resistió, su lucidez le abandonó. Los tiempos pasados sirvieron para que ya nadie visitará al anciano, ¿A quien le iba a importar un viejo depresivo y famélico, que en lo único que pensaba era en sus alborotados dibujitos? La habitación había tomado un aspecto terrorífico, toda ella pintada, por todos lados, ya no quedaba ningún rincón en el que poder dormir a la luz. Llegó incluso a pintarse sobre su piel. Pero jamás encontró la perfección. ¿Había rebuscado algo inexistente? ¿Acaso no era aquel el sitio donde hallarlo? ¿Pasó esto en las demás cabezas que lo intentaron?

-Radikal- "¡Matad al infame!"



Escrito por The End. El 02/19 a las 12:11
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Comentarios


Me encanta como escribes. Y esto que has hecho es alucinante. Buscar la perfección... muy bueno.


Comentario de Job el el 02/24 a las 13:52

Perfecto.


Comentario de Kevin el el 03/01 a las 21:11

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